Hace unos días me terminé de dar cuenta que estoy en limbo de los verdaderos artistas abstractos, y de los simples humanos concretos. Miro a aquellos artistas brillantes, que son capaces de mirar más allá del mismísimo cielo, y descubrir el significado de la paz interior del alma, han de tener las más altas aptitudes en todo ámbito, y tienen la verdadera inteligencia para distinguir lo que de verdad importa en la vida, pero siempre existirá un problema, que siempre tendrán más problemas para resolver que uno.Por otro lado, están todos aquellos simples humanos que se basan en todo lo concreto que puedan tocar sus dedos y pensar sus cerebros con el limite de su nariz y del murallón de más allá. No dejan de pensar en todo lo importante de lo material que existe y no dejan de soñar con comprar hasta el aire para saber que vivirán toda su vida a la segura.
Y yo por mi parte, aquí estoy sin conocerme bien, escribiendo lo que el alma me fuerza a sacar y no lo que la esencia de la naturaleza me regala, viviendo con lo poco y nada de lo concreto que tengo, soñando con conocer los misterios que cada día entiendo menos, lo peor de esto, es que cada día soy más adulto, más serio, más muerto, aunque día a día hay atisbo de alegría juvenil, como lo fue hoy para mi. No me agrada el dinero, pero tristemente es de lo que vivimos día a día, no puedo evitar estar entre ambos, los pobres concretos me tienen como un abstracto escritor de emociones, que vive la vida con alegría y amor, alejado de los vicios de lo concreto, pero por otro lado, los abstractos no dejan de hostigarme dejándome en claro que jamás seré como ellos, son únicos, conocen lo que yo no entiendo, y hablan de cosas que no capto, solo invento, solo finjo, solo sugiero vivir en un mundo concreto disfrazado de colores.
¿Por qué siempre me toca estar en el limbo del ser?
¿Por qué no simplemente puedo ser? Por que tan simplemente no nací para ser, si no para hacerme ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario