Son tantos los amores del buscador, de aquél caminante lleno de sueños, esperanzado con algún dia encontrar el verdadero, son tantos los deseos del soldado de la guitarra, son muchas las lunas que han pasado desde que ha conocido el mayor de sus amores, pero la única tan solemne y solitaria, su guitarra.
Tanto se pegó su corazón a la madera inerte que mejor sería la muerte antes que el arrebato de su preciada arte, muchos son los viajes, muchas son las mujeres, pero ninguna la amante.
Tantas noches que han pasado con la esperanza pero sin los resultados esperados, que como en toda historia, no hay mitad que no pueda ser completada, no hay corazón vacío que no pueda ser rellenado.
La conoció como si fuera cualquier otra con la que había pasado tantas lunas, una más, otra cualquiera que sumar al cuaderno de búsqueda, utilizando su técnica de trovador moderno, con una guitarra y un mensaje de paz, para así conquistar una musa más. Tocó con su tranquilidad de siempre alrededor de una fogata, como tantas veces lo había hecho, pero sucedió lo inesperado, ella se puso a bailar alrededor de él, tan solo pensó que sería una reacción más, tan común como cualquier otra, pero poco a poco se vio hipnotizado por su belleza danzante, como la de una fogata ardiente, llena de vida y fuerza, de belleza y pasión.
Después de tantas noches frias, con otros cuerpos tan frios como la propia belleza pálida de la luna muerta, por fin un cuerpo cálido del cual absorver la mayor calidez espiritual, jamás encontrada por su trovador.
Es amor, lo que por fin llegó, es amor lo que tanto añoró, por fin lo abrazo, y tanto lo que lo soñó que hasta el mismo se sorprendió de lo que estaba sintiendo, al despertar a la mañana siguiente de esa dulce noche de amor, se asustó un poco al darse cuenta de que ella ya no estaba en su cama, buscó por cielo mar y tierra, pero no la encontró por ningún lado, desesperado volvió adonde la conoció, y allí la encontró, le bailaba a otro más, a otro como él, a otro guitarrista cualquiera y ordinario.
Allí en ese entonces comprendió lo que tantas veces hizo sufrir a otras mujeres con el mismo sueño de amor que él, aprendió que a veces su mejor amiga y amante, puede llegar a ser su peor enemiga y tramadora de sus peores desilusiones.
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